{"id":10797,"date":"2012-05-17T20:04:35","date_gmt":"2012-05-17T18:04:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lacanquotidien.fr\/blog\/?p=10797"},"modified":"2012-05-17T20:08:10","modified_gmt":"2012-05-17T18:08:10","slug":"hay-gran-desorden-en-lo-real-en-el-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lacanquotidien.fr\/blog\/2012\/05\/hay-gran-desorden-en-lo-real-en-el-siglo-xxi\/","title":{"rendered":"Hay gran desorden en lo real, en el siglo XXI"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff;\"><strong>Presentaci\u00f3n del tema del IX congreso de la <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff;\"><strong>Asociaci\u00f3n Mundial de Psicoan\u00e1lisis <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Jacques-Alain Miller <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Buenos Aires, 27 de abril del 2012.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No los har\u00e9 esperar mucho tiempo el tema del pr\u00f3ximo congreso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una nueva serie de tres temas ha empezado con este congreso sobre el orden simb\u00f3lico del siglo XXI. Ser\u00e1 una serie especialmente dedicada al aggiornamento\u00a0\u00a0\u00a0 -como se dice en italiano-, a la puesta al d\u00eda de nuestra pr\u00e1ctica anal\u00edtica, de su contexto, de sus condiciones, de sus coordenadas in\u00e9ditas en el siglo XXI, cuando crece lo que Freud llam\u00f3 el malestar en la cultura y que Lacan descifra como los callejones sin salida de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata para nosotros de dejar detr\u00e1s el siglo XX -detr\u00e1s de nosotros-. Y, para renovar nuestra pr\u00e1ctica en un mundo -el mismo bastante reestructurado por dos factores hist\u00f3ricos, dos discursos: el discurso de la ciencia y el discurso del capitalismo-. Son los dos discursos prevalentes de la modernidad y, desde el inicio desde la aparici\u00f3n de cada uno, han empezado a destruir la estructura tradicional de la experiencia humana. La dominaci\u00f3n combinada de los dos discursos, el uno apoyando al otro, ha crecido a un tal punto que esa dominaci\u00f3n ha logrado diluir, y tal vez romper, hasta los fundamentos m\u00e1s profundos de dicha tradici\u00f3n. Eso, esos d\u00edas lo hemos visto con el tremendo cambio del orden simb\u00f3lico, cuya piedra angular se ha desquebrajado: es decir, piedra angular -el Nombre del Padre-, que es como lo dice Lacan con extrema precisi\u00f3n, el Nombre del Padre <em>seg\u00fan la tradici\u00f3n<\/em>. Y el Nombre del Padre seg\u00fan la tradici\u00f3n ha sido tocado, ha sido devaluado por la combinaci\u00f3n de los dos discursos de la ciencia y el capitalismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Nombre del Padre, famosa funci\u00f3n clave de la primera ense\u00f1anza de Lacan, se puede decir ahora funci\u00f3n reconocida a trav\u00e9s de todo el campo anal\u00edtico, que sea lacaniano o no. El Nombre del Padre, funci\u00f3n clave, el mismo Lacan le ha rebajado, despreciado, en el transcurso de su ense\u00f1anza, terminando para ser el nombre del padre nada m\u00e1s que un <em>sinthoma<\/em>, es decir, una suplencia de un agujero. Se puede decir en este \u00e1mbito, en esta asamblea, se puede decir con un corto circuito que ese agujero colmado por el s\u00edntoma nombre del padre es la inexistencia de la proporci\u00f3n sexual en la especie humana, especie de los seres vivientes que hablan. Y el rebajamiento del nombre del padre en la cl\u00ednica introduce una perspectiva in\u00e9dita, que expresa Lacan diciendo <em>todo el mundo delira, es loco. <\/em>No es un chiste, traduce la extensi\u00f3n de la categor\u00eda de la locura a todos los hablantes; que todos padecen de la misma carencia de saber que hacer con la sexualidad. Apunta esa frase, ese aforismo, a lo que comparten las dichas estructuras cl\u00ednicas: neurosis, psicosis, perversi\u00f3n. Y, por supuesto, hace temblar, sacude la diferencia neurosis y psicosis, que era hasta ahora las bases del diagn\u00f3stico psicoanal\u00edtico, y un tema inagotable de las ense\u00f1anzas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el pr\u00f3ximo congreso propongo entrar m\u00e1s en adelante en las consecuencias de dicha perspectiva, estudiando lo real en el siglo XXI. Esa palabra, \u201clo real\u201d, Lacan hace un uso que le es propio, que no siempre ha sido lo mismo, que debemos esclarecer para nosotros mismos. Pero creo que hay una manera de decirlo que tiene una suerte de evidencia intuitiva. Para cada uno -es mucho decir eso, para cada uno de los que viven el siglo XXI, m\u00e1s all\u00e1 de nosotros lacanianos- por lo menos una suerte de evidencia para los que han sido formados en el siglo XX, y que ahora por un cierto tiempo pertenecen al siglo XXI. Hay un gran desorden en lo real. Bien, es esa f\u00f3rmula misma que propongo para el congreso de Par\u00eds 2014: U<em>n gran desorden de lo real, en el siglo XXI<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y quiero comunicarles ahora los primeros pensamientos que me provoca esa f\u00f3rmula, ese t\u00edtulo, cuya formulaci\u00f3n encontr\u00e9 hace dos d\u00edas. Son pensamientos arriesgados para lanzar nuestra discusi\u00f3n de la Escuela Una que durar\u00e1 dos a\u00f1os, no para -por supuesto- cerrar esa discusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer pensamiento que se me ocurri\u00f3 al respecto, lo he acogido como estaba, es el siguiente: anta\u00f1o lo real se llamaba la naturaleza. La naturaleza era el nombre de lo real cuando no hab\u00eda desorden en lo real. Cuando la naturaleza era el nombre de lo real se pod\u00eda decir, como lo hizo Lacan, que lo real siempre vuelve en el mismo lugar. Solamente en esa \u00e9poca, en esa \u00e9poca en la cual lo real se disfrazaba de naturaleza, parec\u00eda lo real la manifestaci\u00f3n m\u00e1s evidente, m\u00e1s elevada, del concepto mismo de orden. El retorno de lo real en el mismo lugar le opone por supuesto al significante, en tanto que lo que caracteriza al significante es el desplazamiento, la Entstellung, como dec\u00eda Freud. El significante se conecta, se sustituye del modo metaf\u00f3rico o del modo meton\u00edmico, y siempre vuelve en lugares inesperados, sorprendiendo. Por el contrario, lo real, en dicha \u00e9poca cuando se confund\u00eda con la naturaleza, se caracterizaba por no sorprender, se pod\u00eda esperar tranquilamente su aparici\u00f3n en el mismo lugar, a la misma fecha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo indican los ejemplos de Lacan para ilustrar el retorno de lo real en el mismo lugar. Sus ejemplos son el retorno anual de las estaciones, el espect\u00e1culo del cielo y de los astros. Se podr\u00eda decir\u2026 -eso apoyado en ejemplos en toda la antig\u00fcedad: los rituales de China utilizan por supuesto los c\u00e1lculos matem\u00e1ticos sobre la posici\u00f3n de los astros, etc\u00e9tera-. Se puede decir que, en dicha \u00e9poca, lo real en tanto que naturaleza ten\u00eda la funci\u00f3n del Otro del Otro, es decir, que lo real era la garant\u00eda misma del orden simb\u00f3lico. La agitaci\u00f3n, la agitaci\u00f3n ret\u00f3rica del significante en el decir humano era encuadrada por una trama de significantes fijos como los astros. La naturaleza -eso mismo es su definici\u00f3n-, se define por estar ordenada, es decir, por la conducci\u00f3n de lo simb\u00f3lico y de lo real, a tal punto que seg\u00fan la tradici\u00f3n m\u00e1s antigua, todo orden en lo humano deb\u00eda imitar al orden natural. Y se sabe bien, por ejemplo, que la familia como formaci\u00f3n natural, serv\u00eda de modelo a la puesta en orden de los grupos humanos, y el Nombre del Padre era la clave de lo real simbolizado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ejemplos no faltan, en la historia de las ideas, de ese papel de la naturaleza, hay tan grande abundancia y tan poco tiempo que no se descargar\u00e1 hoy las cosas, hay que investigar la historia de la idea de naturaleza, con la f\u00f3rmula de que la naturaleza era lo real, el orden. Por ejemplo el mundo en la f\u00edsica de Arist\u00f3teles se ordena en dos dimensiones invariables: el mundo de arriba separado del mundo sub lunario -como se dice- y cada ser busca su lugar propio. Es as\u00ed que funciona esa f\u00edsica, que es una t\u00f3pica, es decir, un conjunto de lugares bien fijados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la entrada del Dios de la creaci\u00f3n -vamos a decir, del Dios cristiano-, el orden sigue en vigencia, en tanto que la naturaleza creada por Dios responde a su voluntad: est\u00e1 el orden divino, aunque no hay m\u00e1s la separaci\u00f3n de los mundos aristot\u00e9licos, el orden divino que es como una ley promulgada por Dios y encarnada en la naturaleza. De ah\u00ed se impone el concepto de ley natural, y hay que ver un poco del lado de Santo Tom\u00e1s de Aquino su definici\u00f3n de la ley natural que da lugar a una suerte de imperativo. Lo vamos a decir en lat\u00edn un <em>noli tangere, <\/em>un no tocar a la naturaleza, porque hab\u00eda el sentimiento que se pod\u00eda tocar a la naturaleza, que hay actos humanos que van en contra de la ley natural, actos de bestialidad, en particular, y en contra de eso, el <em>no tocar a la naturaleza<\/em>. Y debo decir, aunque quiz\u00e1s no es el sentimiento de la mayor\u00eda aqu\u00ed, que considero admirable como a\u00fan hoy la iglesia cat\u00f3lica lucha para proteger a lo real, al orden natural de lo real, en cosas de la reproducci\u00f3n, de la sexualidad, de la familia, etc\u00e9tera. Es como\u2026 -por supuesto son elementos anacr\u00f3nicos pero que testimonian de la presencia, de la duraci\u00f3n, de la solidez de ese discurso antiguo-. Se podr\u00eda decir, es admirable como causa perdida, porque todo el mundo siente que lo real se ha escapado de la naturaleza. Desde el inicio hab\u00eda percibido la iglesia que el discurso de la ciencia iba a tocar a lo real que ella proteg\u00eda como naturaleza, pero no bastaba encarcelar a Galileo para detener la irresistible din\u00e1mica cient\u00edfica. Tal como lo es, no bastaba calificarla de <em>torpitudo<\/em> en lat\u00edn -la avidez del provecho, de la ganancia-, para detener la din\u00e1mica del capitalismo -es Santo Tom\u00e1s que utiliza la palabra latina \u201ctorpitudo\u201d para el provecho-.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Causa perdida, Lacan dec\u00eda tambi\u00e9n que la causa de la iglesia anunciaba quiz\u00e1s un triunfo. \u00bfY por qu\u00e9? Porque lo real emancipado de la naturaleza es tanto peor que se vuelve cada vez m\u00e1s insoportable; hay como una nostalgia del orden perdido y, aunque no se puede recuperar, sigue vigente como ilusi\u00f3n. Antes de la aparici\u00f3n misma del discurso de la ciencia se nota la emergencia de un deseo de tocar a lo real bajo la forma <em>actuar<\/em> sobre la naturaleza, hacerla obedecer, movilizar y utilizar su potencia. \u00bfC\u00f3mo? Antes de la ciencia -y vamos a decir un siglo antes de la aparici\u00f3n del discurso cient\u00edfico-, ese deseo se manifiesta en lo que se llam\u00f3 la magia. La magia es otra cosa que el truco del escamoteador, que convocamos para distraer a los ni\u00f1os. Lacan la considera como tan importante que en el \u00faltimo texto de los escritos, <em>La ciencia y la verdad<\/em>, inscribe la magia como una de cuatro posiciones fundamentales de la verdad: magia, religi\u00f3n, ciencia, psicoan\u00e1lisis. Cuatro t\u00e9rminos que anticipan algo de los famosos cuatro discursos. La magia, la define como la llamada directa al significante que est\u00e1 en la naturaleza a partir del significante de la encantaci\u00f3n. Uno habla -uno, el mago-, habla para hacer hablar a la naturaleza, para perturbarla, y eso es ya infringir el orden divino de lo real, de tal manera que se persigui\u00f3 a los magos, en tanto que magia era como brujer\u00eda. Pero esa magia, la moda de la magia, era como la expresi\u00f3n de un anhelo hacia el discurso cient\u00edfico. Eso ha sido la tesis de la erudita Frances Yates, que considera que el hermetismo prepar\u00f3 al discurso cient\u00edfico. Y es un hecho hist\u00f3rico que Newton, \u00e9l mismo, fue un distinguido alquimista; escribi\u00f3 sobre \u00e9l Keynes, el economista, diciendo que hab\u00eda pasado m\u00e1s a\u00f1os Newton en la alquimia que en las leyes de la gravitaci\u00f3n -digo eso como cosas para estudiar, ese ramo de la historia de la ciencia-. Pero seguiremos m\u00e1s bien a Alexandre Koyr\u00e9 que insiste sobre la diferencia: la magia hace hablar a la naturaleza cuando la ciencia la hace callarse. Magia es encantaci\u00f3n o purgaci\u00f3n ret\u00f3rica, con la ciencia uno pasa de la palabra hacia la escritura conforme al dicho de Galileo: la naturaleza est\u00e1 escrita en lenguaje matem\u00e1tico. Hay que recordarse que al extremo final de su ense\u00f1anza Lacan no dudaba en preguntarse si el psicoan\u00e1lisis -cuando ya no ten\u00eda la ambici\u00f3n de volver cient\u00edfico el psicoan\u00e1lisis-, se preguntaba si el psicoan\u00e1lisis no ser\u00eda una suerte de magia; lo dice una vez, pero es un eco que considerar. Con eso empieza por supuesto una mutaci\u00f3n de la naturaleza y la podemos expresar con el aforismo de Lacan \u201chay un saber en lo real\u201d; esa es la novedad, algo es escrito dentro de la naturaleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se continu\u00f3 hablando de Dios y de la naturaleza, pero Dios no era m\u00e1s que un sujeto supuesto saber, un sujeto supuesto al saber en lo real. La metaf\u00edsica del siglo XVII describe un dios del saber que calcula, dice Leibniz, o que se confunde con ese c\u00e1lculo, dice Spinoza. En todos los casos se trata de un dios matematizado. Dir\u00e9 que la referencia a dios ha permitido, vel\u00e1ndole de la vieja ilusi\u00f3n de dios, el pasaje del cosmos finito al universo infinito. Con el universo infinito de la f\u00edsica matem\u00e1tica, la naturaleza desaparece; se vuelve solamente una instancia moral, con los fil\u00f3sofos del siglo XVIII, con el universo infinito la naturaleza desaparece, y empieza a develarse lo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bueno, pero me he interrogado sobre la f\u00f3rmula <em>hay un saber en lo real<\/em>. Ser\u00eda una tentaci\u00f3n decir que el inconsciente est\u00e1 a ese nivel. Al contrario, la suposici\u00f3n de un saber en lo real me parece un \u00faltimo velo que hay que levantar. Si hay un saber en lo real, hay una regularidad y el saber cient\u00edfico permite prever, est\u00e1 orgulloso de prever, en tanto que eso demuestra la existencia de leyes; y no se necesita un enunciador divino de esas leyes para que sigan vigentes. Y es a trav\u00e9s de esa idea de leyes que se ha mantenido la vieja idea de la naturaleza en la expresi\u00f3n misma <em>las leyes de la naturaleza<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Einstein como lo nota Lacan, se refer\u00eda a un dios honesto que rechaza todo azar. Era su manera de oponerse a las consecuencias de la f\u00edsica cu\u00e1ntica de Marx Planck; era, en Einstein, una tentativa de retener el discurso de la ciencia y la revelaci\u00f3n de lo real. Poco a poco la f\u00edsica ha debido dar lugar a la \u201cincertidumbre\u201d -entre comillas-, como al azar; es decir, a m\u00e1s bien un conjunto de nociones que amenazan el sujeto supuesto saber. No se ha podido tampoco hacer equivalentes lo real y la materia; con la f\u00edsica subat\u00f3mica, los niveles de la materia se multiplican y, vamos a decir, el <em>la<\/em> de la materia, como el <em>la <\/em>de la mujer, se desvanece. Quiz\u00e1s puedo arriesgar aqu\u00ed un corto circuito con respecto a la importancia de las leyes de la naturaleza se entiende el eco tremendo que deber\u00eda tener el aforismo de Lacan \u201clo real es sin ley\u201d, eso es la f\u00f3rmula que da testimonio de una ruptura total entre naturaleza y real. Es una f\u00f3rmula que corta decididamente la conexi\u00f3n entre la naturaleza y lo real. Ataca a la inclusi\u00f3n del saber en lo real que mantiene la subordinaci\u00f3n al sujeto supuesto saber. En el psicoan\u00e1lisis no hay saber en lo real, el saber es una elucubraci\u00f3n sobre lo real, un real despojado de todo supuesto saber -por lo menos es lo que Lacan invent\u00f3 como noci\u00f3n de ese real, hasta el punto de preguntarse si eso no era su s\u00edntoma, si eso no era la piedra angular que hac\u00eda tener, lo que manten\u00eda la coherencia de su ense\u00f1anza-. Lo real como sin ley parece impensable, es una idea l\u00edmite. Quiere, primero, decir que lo real es sin ley natural; todo -por ejemplo-, todo lo que hab\u00eda sido el orden inmutable de la reproducci\u00f3n est\u00e1 en movimiento, en transformaci\u00f3n. Que sea el nivel de la sexualidad, o de la constituci\u00f3n del ser viviente humano, con todas las perspectivas que aparecen ahora, en el siglo XXI, de mejorar a la biolog\u00eda de la especie. El siglo XXI se anuncia como el gran siglo del bioengineering, que dar\u00e1 ocasi\u00f3n a todas las tentaciones del eugenismo. Y ya la mejor descripci\u00f3n de lo que experimentamos ahora con evidencia, sigue la que Karl Max ha dado en su <em>Manifiesto comunista<\/em> de los efectos revolucionarios del discurso del capitalismo \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-sobre efectos revolucionarios sobre la civilizaciones-. Me gustar\u00eda leer algunas frases de Marx que ayuden a una reflexi\u00f3n sobre lo real :<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<em>La burgues\u00eda no puede existir si no a condici\u00f3n de revolucionar incesantemente los instrumentos de producci\u00f3n y, con ellos, todas las relaciones sociales; hay una incesante conmoci\u00f3n de todas las condiciones sociales, una inquietud en movimiento constante. Todas las relaciones estancadas y enmohecidas con su cortejo de creencias y de ideas veneradas durante siglos, quedan rotas -la mejor expresi\u00f3n, de la ruptura con la tradici\u00f3n-. Todo lo s\u00f3lido se desvanece en el aire, todo lo sagrado es profanado.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dir\u00e9 que el capitalismo plus ciencia se combinan, se han combinado para hacer desaparecer a la naturaleza y lo que se queda, del desvanecimiento de la naturaleza, lo que se queda, es lo que llamamos lo real, es decir, un resto. Y, por estructura, desordenado. Se toca lo real de todas partes, seg\u00fan los avances del binario capitalismo-ciencia, de manera desordenada, azarosa sin que se pueda recuperar una idea de armon\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hubo un tiempo, cuando Lacan ense\u00f1aba el inconsciente como un saber en lo real, cuando lo dec\u00eda <em>estructurado como un lenguaje. <\/em>Y en esta \u00e9poca buscaba leyes, las leyes de las palabras a partir de la estructura del reconocimiento en Hegel \u201creconocer para ser reconocido<em>\u201d, <\/em>las leyes del significante, la relaci\u00f3n de causa y efecto entre significante y significado, en met\u00e1fora y metonimia. Tambi\u00e9n lo presentaba, lo ordenaba a ese saber en grafos, bajo la preeminencia del Nombre del Padre en la cl\u00ednica y el ordenamiento f\u00e1lico de la libido. Pero ya se abri\u00f3 a otra dimensi\u00f3n con <em>lalengua<\/em>, en tanto que hay leyes del lenguaje, pero no hay ley de la dispersi\u00f3n y de la diversidad de las lenguas. Cada lengua est\u00e1 formada por contingencia, por azar. En esa dimensi\u00f3n, el inconsciente tradicional\u00a0\u00a0 -para nosotros el inconsciente freudiano-, nos aparece como una elucubraci\u00f3n de saber sobre un real. Vamos a decir una elucubraci\u00f3n transferencial de saber, cuando se superpone a ese real la funci\u00f3n del sujeto supuesto saber, que se presta a encarnar otro ser viviente. El inconsciente s\u00ed se puede poner en orden, en tanto que discurso, pero solamente en la experiencia anal\u00edtica. Dir\u00e9 que la elucubraci\u00f3n transferencial consiste en dar sentido a la libido, que es la condici\u00f3n para que el inconsciente sea interpretable. Supone una interpretaci\u00f3n previa, es decir, que el inconsciente mismo interpreta, eso lo he desarrollado anta\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 interpreta el inconsciente?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para poder dar respuesta a esa pregunta hay que introducir un t\u00e9rmino, una palabra, esa palabra es lo real. En la transferencia se introduce el sujeto supuesto saber para interpretar a lo real. Desde ah\u00ed se constituye un saber no en lo real, sino sobre lo real. Aqu\u00ed ubicamos el aforismo \u201clo real no tiene sentido\u201d, el no tener sentido es un criterio de lo real, en tanto que es cuando uno ha llegado a lo fuera de sentido que puede pensar que ha salido de las ficciones producidas por un querer decir<em>. Lo real no tiene sentido<\/em>, es equivalente a l<em>o real no responde a ning\u00fan querer decir<\/em>; se le da sentido, hay donaci\u00f3n de sentido, a trav\u00e9s de una elucubraci\u00f3n fantasm\u00e1tica. Los testimonios del pase, esas joyas de nuestros congresos, son relatos de la elucubraci\u00f3n fantasm\u00e1tica de uno, y de c\u00f3mo se expresa y se deshace la experiencia anal\u00edtica para reducirse a un n\u00facleo, a un pobre real que se desdibuja como el puro encuentro con <em>lalengua<\/em> y sus efectos de goce en el cuerpo. Se desdibuja como un puro shock pulsional. Lo real, entendido as\u00ed, no es un cosmos, no es un mundo, tampoco un orden: es un trozo, un fragmento asistem\u00e1tico, en tanto que separado del saber ficcional que se produjera a partir de ese encuentro. Y ese encuentro de <em>lalengua<\/em> y del cuerpo no responde a ninguna ley previa, es contingente y siempre aparece perverso -ese encuentro y sus consecuencias-, porque ese encuentro se traduce por un desv\u00edo del goce con respecto a lo que el goce deber\u00eda ser, que sigue vigente como sue\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo real inventado por Lacan no es lo real de la ciencia, es un real azaroso, contingente, en tanto que falta la ley natural de la relaci\u00f3n de los sexos. Es un agujero en el saber incluido en lo real. Lacan ha utilizado el lenguaje matem\u00e1tico, \u00a0\u00a0-que es lo m\u00e1s favorable a la ciencia-, en las f\u00f3rmulas de la sexuaci\u00f3n por ejemplo, ha tratado de captar los callejones sin salida de la sexualidad en una trama de l\u00f3gica matem\u00e1tica. Y eso ha sido como una tentativa heroica de hacer del psicoan\u00e1lisis una ciencia de lo real como es la l\u00f3gica. Pero eso no se puede hacer sin encarcelar el goce en la funci\u00f3n f\u00e1lica, en un s\u00edmbolo; implica una simbolizaci\u00f3n de lo real, implica referirse al binario hombre-mujer como si los seres vivientes pudieran estar repartidos tan n\u00edtidamente, cuando ya vemos en lo real del siglo XXI un desorden creciente de la sexuaci\u00f3n. Ya eso es una construcci\u00f3n secundaria que interviene despu\u00e9s del choque inicial del cuerpo con <em>lalengua, <\/em>que constituye un real sin ley, sin regla l\u00f3gica. La l\u00f3gica se introduce solamente despu\u00e9s, con la elucubraci\u00f3n, el fantasma, el sujeto supuesto saber y con el psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta ahora, bajo la inspiraci\u00f3n del siglo XX, nuestros casos cl\u00ednicos tal como los expresamos son construcciones l\u00f3gico-cl\u00ednicas bajo transferencia. Pero la relaci\u00f3n causa-efecto es un prejuicio cient\u00edfico apoyado en el sujeto supuesto saber. La relaci\u00f3n causa-efecto no vale al nivel de lo real sin ley, no vale sino con una ruptura entre causa y efecto. Lacan lo dec\u00eda como chiste: si uno entiende como funciona una interpretaci\u00f3n, no es una interpretaci\u00f3n anal\u00edtica. En el psicoan\u00e1lisis tal como Lacan nos invita a practicarlo, se experimenta la ruptura del v\u00ednculo causa-efecto, la opacidad del v\u00ednculo, y es por eso que hablamos de inconsciente. Voy a decirlo de otra manera, el psicoan\u00e1lisis transcurre al nivel de lo reprimido, y de la interpretaci\u00f3n de lo reprimido gracias al sujeto supuesto saber.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en el siglo XXI se trata para el psicoan\u00e1lisis de explorar otra dimensi\u00f3n, la de la defensa contra lo real sin ley y sin sentido. Lacan indica esa direcci\u00f3n con su noci\u00f3n de lo real, tal como Freud con el concepto mitol\u00f3gico de la pulsi\u00f3n. El inconsciente lacaniano, el del \u00faltimo Lacan est\u00e1 al nivel de lo real -vamos a decir, por comodidad-, debajo del inconsciente freudiano. De tal manera que, para entrar en el siglo XXI, nuestra cl\u00ednica deber\u00e1 centrarse sobre el desbaratar la defensa, desordenar la defensa contra lo real. Ya el inconsciente transferencial en un an\u00e1lisis es una defensa contra lo real. Y en el inconsciente transferencial sigue vigente una intenci\u00f3n, un <em>querer decir<\/em>, un <em>querer que me digas<\/em>, cuando el inconsciente real no es intencional; se encuentra bajo la modalidad del <em>\u201cas\u00ed es\u201d<\/em>, que, se puede decir, es como nuestro <em>\u201cam\u00e9n\u201d<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varias preguntas se abrir\u00e1n para nosotros en el pr\u00f3ximo congreso, la redefinici\u00f3n del deseo del analista, que no es un deseo puro -como dice Lacan-, no una pura metonimia infinita sino, as\u00ed nos aparece, el deseo de llegar a lo real, de reducir el otro a su real, y de liberarle del sentido. Agregar\u00e9 que Lacan invent\u00f3 el representar a lo real como nudo borromeano, nos preguntaremos qu\u00e9 vale esa representaci\u00f3n, a qu\u00e9 nos sirve ahora. A Lacan le sirvi\u00f3 ese nudo para llegar a esa zona irremediable de le existencia cuando uno no puede m\u00e1s nada para dos. La pasi\u00f3n por el nudo borromeano, condujo a Lacan en la misma zona que el Edipo en Colona, cuando ah\u00ed se presenta la ausencia absoluta de caridad, de fraternidad, de cualquier sentimiento humano: ah\u00ed nos lleva la b\u00fasqueda de lo real despojado de sentido. Gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #0000ff;\"><strong>Desgrabaci\u00f3n y correcci\u00f3n:<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #0000ff;\"><strong>Mar\u00eda Cecilia Antonakakis y Gabriel Vulpara<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">Presentaci\u00f3n del tema del IX congreso de la <\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">Asociaci\u00f3n Mundial de Psicoan\u00e1lisis <\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">Jacques-Alain Miller <\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">Buenos Aires, 27 de abril del 2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No los har\u00e9 esperar mucho tiempo el tema del pr\u00f3ximo congreso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una nueva serie de [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":10798,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8,33,400],"tags":[2409,2408,2410,37],"class_list":["post-10797","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espanol","category-jam","category-positions","tag-en-el-siglo-xxi","tag-hay-gran-desorden-en-lo-real","tag-ix-congreso-de-la-asociacion-mundial-de-psicoanalisis","tag-jacques-alain-miller"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lacanquotidien.fr\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10797","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lacanquotidien.fr\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lacanquotidien.fr\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lacanquotidien.fr\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lacanquotidien.fr\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10797"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/lacanquotidien.fr\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10797\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10801,"href":"https:\/\/lacanquotidien.fr\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10797\/revisions\/10801"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lacanquotidien.fr\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10798"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lacanquotidien.fr\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10797"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lacanquotidien.fr\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10797"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lacanquotidien.fr\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10797"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}